AHOGADO(A) EN LAS DEUDAS

Estar ahogado por las deudas es un estadío que presenta retos en la gestión financiera. Por lo que se hace necesario estar enfocado(a) en las soluciones.

 deudas

La evidencia más contundente de una mala gestión financiera es no tener la capacidad de solventar sus compromisos económicos (deudas). Máxime, aquellos con implicaciones públicas (préstamos bancarios, tarjetas de crédito, etc.) en donde la calificación de riesgo registradas por los Burós de crédito  es afectada de manera negativa. Cuando esto sucede la persona debe hacer un alto e iniciar un proceso de evaluación y reestructuración; con el fin de solucionar esta situación y salir airoso en el intento.


En ese sentido, es importante no perder la cabeza. Es cierto que las deudas son obligaciones que deben ser cubiertas, pero, dado que hubo un mal manejo financiero y sobre la premisa de la intención de saldar, entonces es determinante mantener la calma.

Pasos para salir de las deudas

Por lo que se sugiere seguir los siguientes pasos:

1- Saber el monto de la deuda. El primer paso para logar salir de esta situación es saber cuánto se debe y a quién se le debe. Para esto es necesario listar a todas las personas e instituciones con las cuales se han contraído compromisos crediticios. De manera que se tenga una panorámica acabada de la magnitud del problema.   

2- Estructurar la deuda. Luego de saber cuánto y a quién se le debe hay que dar lugar a la estructuración de la deuda, en donde la persona clasifica dichas deudas por tipo e impacto. Es decir, hacer un esquema matricial (filas y columnas) en donde se visualice el tipo de deuda (préstamo bancario o familiar, tarjeta de crédito, etc) la carga de interés que tiene, el tiempo que resta para pagar y el monto que queda por pagar. El fin de esto es priorizar las compromisos y enmarcarlos por relevancia e impacto crediticio.    

3- Establecer una estrategia. El tercer punto es definir la manera en que dichas deudas pueden ser saldadas. Es importante tener en cuenta que primero hay que saldar las cuentas de menores montos y, dentro de ellas, aquellas con mayor impacto crediticio. Esto porque son más fáciles de enfrentar y porque dada su naturaleza es probable que representen, en su conjunto, un peso mayor dentro del total adeudado. Permitiendo desahogar el flujo de efectivo personal.  

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 4- Negociar. Hay que partir del principio de que quien prestó quiere su dinero y quien debe quiere pagar. En ese sentido, el punto de convergencia es pagar la deuda; de manera que al negociar se logre un acuerdo de pago entre las partes que vaya acorde a la capacidad de pago del deudor y al rango de tolerancia de quien facilitó los recursos económicos.  

5- Reestructurar el gasto. Redefinir la manera en que se ejercen el gasto. Identificando cuáles son prescindibles y cuáles no. En otras palabras se debe hacer un cambio de mentalidad y conducta financiera. Encausándola hacia la austeridad y el ahorro. Incrementando así la capacidad de pago, y por ende, solucionar la problemática crediticia.


Todo problema tiene solución, y pasar por la problemática de las deudas no es la exepción. Esto no significa que sea una fácil o rápida; es probable que sea difícil y extendida; sin embargo, ante cualquier situacion adversa existen salidas viables y factibles para toda aquella persona que se dispone a llevarlas a cabo. Por lo que ante la realidad de un endeudamiento que supera la capacidad, es primordial mantener una actitud positiva enfocada a la búsqueda de alternativas que coadyuven a subsanar las finanzas personales y en ese proceso salir de las deudas.

2 comentarios en AHOGADO(A) EN LAS DEUDAS

  1. Muy bueno, gracias hermano.

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