PORQUE NO TODO ES DINERO

Llegar a la conclusión de que no todo es dinero no es algo sencillo. Implica un proceso de interiorización en donde identificas lo que realmente importa

Porque no todo es dineroVivimos en una sociedad capitalista. Por demandas sociales y personales, ficticias o reales, nos embarcamos en proyectos e ideas que implican dinero. “Tienes que ser productivo” “Aprovecha las oportunidades” “Esto es lo último que tienes que tener” “tú puedes” entre otras tantas que, si continúo, el post completo será de frases. Sin embargo, no todo es dinero. Y en Finanzas & Proyectos te muestro por qué.

¿El dinero da la felicidad sí o no?

Esta es una pregunta sumamente delicada de responder. Porque por un lado, hay quienes de manera automática responden que no lo es. Y su repuesta no necesariamente está vinculada a convicciones personales, sino a demandas sociales que plantean que quienes no están apegados al dinero son dechados de virtud, a razón de que no son avaros, etc.


Y aunque en la lógica el dinero como tal no da la felicidad, no obstante, y siendo bien honesto, permite y facilita que la calidad de vida mejore y por ende genere estados de satisfacción y ausencia de carencias, que se puede traducir en felicidad.

En ese sentido, el dinero como instrumento o herramienta de nuestro sistema capitalista, funge como ese medio que nos permite adquirir cosas. Pero cuando esas cosas no están alineadas a lo que necesitamos sino a lo que es socialmente correcto o a deficiencias personales que hacen que canalice mis frustraciones a adquirir cosas, entonces más allá de dar la felicidad, se convierte en un compensador de la baja autoestima que se tenga. En casos como este, el dinero no es capaz de comprar ese estado del ser tan preciado y anhelado por todos, la felicidad.

La historia de Ana

A todo esto, independientemente de la posición filosófica que se tenga respecto de si es o no la felicidad, lo que me movió a escribir este post es una lección que recibí de alguien que significa mucho para mí. Y por temas de confidencialidad le cambié el nombre, y le llamo Ana.Porque no todo es dinero

Ana es una joven casada, con hijos pequeños y sumamente preparada. Desarrolló una carrera exitosa en una empresa estable permaneciendo por más de 10 años en ella, escalando varias posiciones y llegando a tener estabilidad en sus ingresos. Por distintas situaciones, su familia no se encontraba en el mejor estatus económico.

El trabajo de Ana le consumía bastante tiempo. Llegaba temprano y salía tarde de su trabajo. Presiones, cuotas de responsabilidad a la casa, etc. Esto traía conflictos en su familia y en su matrimonio, hasta que un día, luego de muchas conversaciones con su marido, decidieron, que alrededor de un año después, ella saliera del mundo empresarial para emprender un negocio propio.

Su trayectoria profesional le precedía y tan pronto se supo la noticia, no bien habían pasado algunos días, y las ofertas empezaron a llover. Desde personas que sabían la información previa, hasta de lugares que conocían de su profesionalidad y anhelaban a Ana en su roster de empleados. Ofertas, paquetes, cenas. Todo un mundo de ensueño. Lo que cualquier profesional hubiera querido tener. Sin embargo, ella se mantuvo firme en su posición de descansar de la vida pasada, manejar su tiempo y emprender su nuevo proyecto.

Lo que realmente importa

El tiempo pasó, las ofertas disminuyeron, aunque seguían presentándose. Tanto que en un momento determinado, una antigua jefa, que conocía al dedillo las capacidades de Ana, le contacta para una posición. La más deseada de todas, el cielo de cualquier profesional de su área. En ella tendría, literalmente, exposición nacional. Tendría que lidiar con las más altas esferas de poder y su nombre, no solo sería conocido en el ambiente de sus colegas, sino a nivel de todo el país.


Ana lo pensó. Hablo con su esposo de la oferta y, al igual que ella, se sorprendió. Ya que quien estaba en esa posición antes era conocida y renombrada en todo el país. El paquete salarial era envidiable, y ni siquiera tenía que aplicar, el trabajo era suyo.

No obstante, Ana decidió investigar las razones que movieron a quien estaba antes en el puesto a renunciar. Y, cuando da con la información en los diferentes medios digitales, se da cuenta que había renunciado a su puesto porque tenía más de 10 años en la posición y necesitaba: Tiempo para ella y tiempo con su familia. Exactamente las mismas razones que motivaron a Ana a salir de la empresa a la que había renunciado.

Y mientras ella me lo explicaba, cuando me mencionó la empresa que le contactó, yo mismo me sorprendí de su respuesta; sin embargo, ella me hizo ver que lo que realmente importaba para ella en este momento, no era el dinero, sino su familia. Que ella no estaba en disposición de volver a la misma realidad que había dejado atrás, porque no todo es dinero.

La realidad de Ana en la actualidad

Luego de rechazar la oferta (aunque le siguen llegando) y tener un proceso de reflexión, le llegó un cliente, que quedó complacido con sus servicios y que más adelante le abrió puertas a otro. Ahora Ana está ofreciendo servicios de asesoría técnica de proyectos.Porque no todo es dinero

Entendió que con la experiencia acumulada, las conexiones y las nuevas formas y tecnologías, podría sacar partido y retomar, no solo su carrera profesional, sino volver a la vida productiva. Tener la capacidad de generar ingresos, aunque no iguales a los anteriores, pero con el mayor beneficio que ella entiende como bueno y válido: tiempo para su familia.

Esto no significa que está ganando los millones de san quintín, ni que ahora su vida es color de rosa. No, ella tendrá que esforzarse, sin embargo, bajo otros términos. Sobre la base de aquello que es importante, y no de la carrera social o profesional que dictan los estándares de nuestro sistema capitalista.

Enseñanza

Sé que este post, inusual en el blog, puede generar distintas reacciones. Algunas a favor y otras en contra. Ya que lograr que todas las personas concuerden en algo es imposible. Sin embargo, el hecho de que ella se diera cuenta que, para ella, lo más importante en esta etapa de su vida es su familia, nos revela que, sin lugar a dudas, el dinero no lo es todo.


Y esto es digno de análisis, ya que se puede pasar por alto aquello que realmente importa. De hecho, ella me comentaba; y es algo en lo que no me había detenido antes; en el mundo empresarial, son pocos los ejecutivos o ejecutivas con matrimonios estables y familias funcionales. De hecho, el factor común de muchos líderes y trabajadores en general solteros en edad adulta es el divorcio. Y aun los casados, tienen hijos con situaciones que requieren de asistencia profesional, desencadenadas por el ritmo acelerado y el escaso tiempo brindado a los pequeños durante su desarrollo.

Por lo tanto, aunque es cierto que el dinero es lo que hace que el sistema capitalista funcione, no quiere decir que representa el fin de las acciones que hagamos con él. Es decir, la acumulación de cosas no nos hace importantes ni representan nuestro valor. Todo lo contrario, probablemente están reflejando otras carencias que hay en nuestro interior.

¿Qué hacer?

Partiendo de lo que tiene que ver con el manejo de dinero en nuestras vidas, y el ejemplo de Ana, la pregunta que surge es ¿qué hacer? ¿cómo compaginar y ajustar nuestras vidas al tema del dinero y su manejo efectivo?qué hacer con el dinero

Para esto te ofrezco algunas pautas que te pueden ser de utilidad. Tomando en cuenta que el dinero no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para canalizar algo; y sobre la base de que no puede estar por encima de aquello que es realmente importante para ti, sea lo que sea.

Define qué es importante

Lo primero que tienes que hacer es definir qué es y qué no es importante en tu vida. Esto va a variar de una persona a otra y estará muy relacionado a tu etapa de vida.


En ese sentido, siéntate y piensa en qué realmente hace que valga la pena levantarte todos los días a trabajar; y es muy probable que eso que crees que es importante no lo compra el dinero. Y si es así, por qué gastar todo el tiempo buscándolo, cuando lo que en verdad tiene valor no se consigue con él.

Prioriza tu vida en función de lo importante

En segundo lugar, organiza o prioriza tu vida partiendo de lo que es importante. Aquello que le da sentido a tu vida y que al final de tus días quieres atesorar. Para esto tienes que analizar tu realidad financiera y ver en qué puntos debes ajustar, y cuáles promover.Planificación del dinero

Es importante que no pierdas el sentido de todo del tema. Esto no se trata de dejarlo todo y correr por el mundo sin sentido. Recuerda que Ana tuvo que prepararse junto a su esposo y no fue una emoción momentánea. Fue algo pensado y razonado con tiempo.

Todo pasa

Pero más que cualquier otra cosa, recuerda y ten bien presente que todo en la vida pasa. Es posible que por situaciones particulares se llegue a pensar que el mundo colapsa o que todo se va por el retrete y no es así.


La vida se nutre de realidades y tenemos que enfrentarlas, sin embargo, aunque estas sean adversas eventualmente pasarán. Lo que significa que apurarse para que cambien, puede significar un estado peor al que se espera. Por lo tanto, la sugerencia es que experimentes cada etapa de la vida, sabiendo que implica altas y bajas, y partiendo de que aún no sea como esperas, igualmente pasará.

Conclusión

Llegar a la conclusión de que no todo es dinero no es algo sencillo. Implica un proceso de interiorización en donde  identificas lo que realmente importa y que muy probablemente eso no se compra con tarjeta, efectivo o checques. En ese sentido, es determinante que ubiques qué es lo importante en tu vida para que en función de eso estructures tus finanzas personales.Trabajos desde casa

En ese sentido, debes definir qué es lo importante, priorizar tu vida en función de ello, y darte cuenta de que todo, literalmente todo, en la vida pasa. Por lo tanto, afanarse no es una buena alternativa. Te ubica en una posición de desventaja ante las posibles soluciones. Esto no quiere decir que vas a estar en una éxtasis de alegría como si te drogaras de felicidad. Todo lo contrario, es estar consciente de que en la vida hay momentos difíciles, pero, al final de la jornada, si te mantienes en el curso adecuado, entonces todo cobrará sentido.

 

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